Una aproximación a las elecciones presidenciales. El escenario político actual. ¿Cuál modelo? Las alianzas fotogénicas por sobre los acuerdos programáticos.

 qedvUna aproximación a las próximas elecciones
(Nota publicada en En la Senda del Che nº 10)

 

Cuando a fines de junio de 2009 el kirchnerismo perdió las elecciones legislativas a manos de la derecha peronista, muchos analistas/apologistas vaticinaron un prematuro abandono del poder de la Presidenta antes de 2011. Sin embargo, cuando restan escasos meses de las votaciones, la situación es otra, aunque el panorama electoral no entrega mayores certezas. Los nombres propios de quienes encabezarán los distintos espacios son inciertos y las especulaciones sobre las alianzas dependerán de lo que digan las encuestas de opinión. Habrá quienes se bajen de la contienda y quienes reafirmen sus candidaturas, pero lo que parece continuará ausente serán los programas, los proyectos de gobiernos y de país que se pretenden alcanzar. Salvo puntuales excepciones, esta falta de debate de ideas y propuestas claras, no hace más que fortalecer al oficialismo, que no se esfuerza más que en prometer una “profundización del modelo”.

¿El gobierno no tiene candidato?

Aunque Cristina pareciera estar esquivando el bulto, lo único cierto es que es la única que puede mantener unido al rejunte oficialista que va desde Sabatella y el Partido Comunista, hasta los zares del interior y los barones del conurbano, pasando por la Juventud Sindical Peronista, ex duhaldistas como el Ministro Alberto Fernández, el derechista Scioli. Evidentemente terminará aceptando la candidatura, con la consigna de darle continuidad al modelo. Pero lo paradójico es que cuando desde los medios oficialistas se habla de esa necesidad de “continuidad” no se refieren propiamente al modelo, sino que acentúan en las medidas que sí pueden diferenciarlos de la oposición derechista: la aplicación de la Asignación Universal por Hijo, la política de Derechos Humanos, el casamiento igualitario, la creación del Canal Encuentro, etc. En los mismos informes se evita resaltar la sociedad con las empresas multinacionales que explotan los recursos naturales, no se muestra lo “positivo” del mantenimiento del sistema financiero neoliberal, ni que las ganancias de las grandes empresas (muchas veces subsidiadas por el estado) hayan aumentado por encima de la tasa que tuvieron durante el menemato mientras que el ingreso de los asalariados apenas alcance el nivel de ese período. Tampoco se menciona que gran parte de la derecha política cohabita en su propio seno y que entre sus representantes están muchos de los que hemos enumerado arriba[1].

Amplios sectores del progresismo son concientes de una y otra verdad del kirchnerismo, pero aun así se impone en esa parte de la sociedad la idea de “votar a lo menos peor” y se olvida que la única alternativa real saldrá de nuestra construcción colectiva y de la activa participación popular. Debemos convencernos que realmente es posible un país mucho mejor –y no menos peor– y para ello debemos explicar dónde radica la certeza de que se puede avanzar.

¿Rejunte opositor?

Antes de que estallara la interna del Peronismo Federal entre Alberto Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde, el ex presidente nunca electo ya estaba llamando a la oposición a conformar un “frente amplio” para que los votantes puedan “expresar de alguna manera su voto contrario al gobierno”. Así estaba recogiendo la propuesta del actual jefe porteño, Mauricio Macri, para que el arco opositor participe “con un solo candidato”.

Más allá de que se concrete la propuesta del Pro-Peronismo Federal, en ninguno de los casos parecerían plantearse modificaciones al modelo económico que ofrece el actual gobierno y que tiene su bandera en el crecimiento económico sostenido. Mientras se siga beneficiando a las grandes corporaciones, no están interesados en modificar las principales políticas. Pero de todas maneras, éste sector no es lo mismo que el gobierno actual, puesto que en él se concentra lo más rancio de la derecha política argentina, las propuestas más conservadoras para la educación, más represivas en términos de “seguridad”, más restrictivas en términos de servicios públicos y organiza tras de sí un equipo de mafiosos aún más grande y peligroso.

Por su parte, y a la hora de las especulaciones sobre alianzas o acuerdos, tanto Pino Solanas como Ricardo Alfonsin rechazaron que pudieran formar parte de un rejunte opositor al kirchnerismo, aunque el dirigente radical abrió una puerta a un acuerdo con De Narváez. Al mismo tiempo el cineasta referente de Proyecto Sur, rechazó una alianza con el radicalismo, argumentando que buscan “una alternativa al bipartidismo del PJ y la UCR” que están enquistados en la estructura corrupta del Estado.

Vaivenes de Proyecto Sur

Desde sus inicios, el movimiento Proyecto Sur generó gran entusiasmo en muchos argentinos por presentar una clara propuesta de país. Las denuncias por la megaminería a cielo abierto, las propuestas para la ley de medios, el proyecto de reforma impositiva, el reclamo de que el congreso investigue la deuda externa, el debate por la aplicación del 82% móvil, fueron ejemplos de esas propuestas de cambio radical en las que sólo se necesita voluntad política para realizarlas. Pero algunos acuerdos y movimientos superestructurales han defraudado a un sector importante de la población, también asombrado por las exabruptos mediáticos de Pino Solanas, como cuando dijo en el canal de Clarín, Todo Noticias, que no sabe cómo va a hacer para “vivir sin Fibertel”, o habló de “menor calidad del voto” en las provincias más pobres.

Pero quizás más que los traspiés verbales de Pino (exagerados y tergiversados por medios oficialistas y opositores), son las alianzas parlamentarias y muchas de las nuevas incorporaciones a Proyecto Sur en estos últimos años las que han ido atando las propuestas a compromisos políticos. Un claro ejemplo de ello es el gran esfuerzo que han hecho por consolidar su alianza tanto con ex kirchneristas (Libres del Sur, Luis Juez), o los protagonistas de esa especie de “nueva” Alianza que fue el Acuerdo Cívico y Social (el GEN de Margarita Stolbizer y el PS de Binner y Giustiniani). Eso contrasta con el reducido espacio que le han otorgado en su agenda a la consolidación de un “movimiento emancipatorio”, como gustan llamar, que no ha sido tenido en cuenta a la hora de tomar decisiones relevantes, quedando así desarmado a la hora de justificar cosas injustificables. El resultado: Proyecto Sur se consolida con una estructura ajena a la vez que pierde militantes propios. Su única alternativa: afianzar democráticamente el movimiento y volver a poner en primer plano sus propuestas de avanzada para la coyuntura actual.

El frente del trotskismo

Por su parte, la izquierda trotskista también definió un frente de unidad saludable y al mismo tiempo obligado. El Partido Obrero (PO), el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) e Izquierda Socialista (IS), conformaron la alianza de cara a las internas obligatorias tras denunciar el carácter “proscriptivo” de la Ley impuesta por el kirchnerismo y aprobada por los demás partidos de la burguesía en 2010. Si bien no podemos dejar de saludar la concreción de ésta iniciativa, lamentamos que su consecuencia sea la misma que la que tienen las políticas de estas organizaciones: un reducido impacto entre los trabajadores y el pueblo.

Estos compañeros que han logrado consolidar estructuras partidarias importantes luego de la dictadura nunca han sabido aprovechar los recursos con que cuentan, por mantener un activismo cargado de ideologismo que sólo pretende llegar a sectores reducidos de la población (la tan mentada “vanguardia”). De esta manera, lo más radical para los trabajadores pareciera ser pedir mayores aumentos y la expropiación de las fábricas, pero se saltan el momento político: no ofrecen propuestas de gobierno a la población.

Nuestra propuesta para las elecciones

Quienes conformamos la Juventud Guevarista creemos que una política revolucionaria en una situación no revolucionaria como la actual, debe darle un importante lugar a las elecciones. Además de las tareas fundamentales de la construcción cotidiana de una organización revolucionaria, como garantizar la propaganda, dar impulso a la organización desde abajo, luchar por las reivindicaciones de cada sector social, estimular la formación ideológica, construir la identidad guevarista y combatir contra el sentido común imperante, debemos tener propuestas concretas y transformadoras de gobierno y demostrar que podemos y queremos llevarlas a cabo.

Por eso hemos dado impulso a la Unión del Pueblo, una herramienta electoral amplia e independiente, sin otra definición ideológica que ser pueblo unido, pero con un programa de transformaciones profundas y encadenadas, posibles sólo a partir de conquistas permanentes y sobre la base de no sostener ningún compromiso con las grandes empresas. Así, ordenamos nuestro programa con un eje claro: Pleno Empleo. Un trabajo formal, permanente y con un salario digno por no más de 40 horas semanales, es la base fundamental para solucionar todos los problemas de la población.

Las coincidencias con muchas propuestas acercaron la UP al Movimiento Proyecto Sur que, a pesar de todo, tiene el programa (las Cinco Causas) más radical de los puestos en juego en las elecciones de éste año. En este marco, nuestros compañeros de la Unión del Pueblo han reactivado su participación en el Movimiento Proyecto Sur alrededor del compromiso de fortalecer estas propuestas y bregar porque el Movimiento avance en esa dirección.

El actual proceso electoral, nos convoca fortalecer una alternativa popular de gobierno, por eso hoy una de las labores fundamentales de la Juventud Guevarista es consolidar y desarrollar la Unión del Pueblo junto a todas aquellas personas y organizaciones dispuestas a avanzar por la justicia social y la independencia económica. Claro que esta colosal tarea tiene tiempos distintos en cada ciudad donde levantamos banderas. Esta nota es una invitación más para andar ese camino, para encontrarnos y convencernos de que un país mejor y más justo para todos es posible y también se construye desde las urnas.


[1] Sobre éste tema, recomendamos la lectura de la nota de situación política de En la Senda número 9 donde hicimos un balance tras la muerte de Néstor Kirchner.

2 comentarios

  1. Me gustarìa conocer la postura de uds. ante la ida de PS del FAP, todavia no me queda claro. Lo que hasta ahora sale de las propias boca de los dirigentes PS es el haber sido dejado afuera de los cargos ….

  2. Primero, por lo que hemos conversado vemos como muy positivo que PSur no haya terminado en el FAP.
    Lo que decís es verdad, sus dirigentes han hecho en general más hincapié en el tema de los cargos.Entre la militancia de base está más bien la sensación que lograron impedir este acuerdo, que al menos el PSA, el MST y los jóvenes de Proyecto Sur no querían.
    abrazos

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