Otro joven más que es devorado por este sistema de violencia e injusticias

En la tarde de ayer, (30/6) cuando llegábamos a la Biblioteca Popular El Che, como todos los domingos, nos encontramos con un gran operativo policial que rodeaba cuatro manzanas. Justo en la esquina de la Biblioteca (en Dorrego y Av. del Rosario) habían asesinado a un muchacho de 21 años. Según los relatos el chico, junto a otro, habría intentado robar a un policía quien lo ultimó con un disparo en la nuca.
Cientos de vecinos y familiares se fueron reuniendo en la esquina. Una mujer les gritaba a los policías que dios existe, que la justicia llegaría pronto. Mientras se oían llantos y otros gritos. El ánimo se ponía tenso y de repente todos empezaron a correr. Al parecer alguien le había arrojado algo a los policías que de inmediato levantaron sus armas. En ese momento una camioneta del SIES se llevó el cuerpo de Facundo Gustavo Enrique que yacía sin vida desde hacía 3 horas.
Otro joven más que es devorado por este sistema de violencia e injusticias. Las noticias de hoy dan cuenta de varios casos más. Si no es el “narco” y “los ajustes de cuenta” es el “gatillo fácil” ¿Por qué? ¿Hasta cuándo? ¿Este es el único destino que esta sociedad tiene reservado para los jóvenes de nuestros barrios?

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Esta es la nota del diario La Capital

Un cabo de la policía rosarina mató a presunto asaltante

Fue ayer a la tarde en el barrio Las Delicias. El policía estaba en la vereda y lo abordaron dos ladrones en moto. Dijo que le dispararon. El cuerpo de la víctima quedó tendido junto a una moto sin patente.

 

Un cabo de la policía rosarina mató de un disparo en la nuca a un joven de 21 años que habría intentado asaltarlo desde una moto con un cómplice cuando el efectivo conversaba con una colega frente a una casa de la zona sur. El agente admitió haber tirado cuando, según dijo, él se identificó como policía y desde la moto le dispararon. El cuerpo de la víctima quedó tendido junto a una moto sin patente. Su acompañante huyó corriendo y anoche seguía prófugo.

Esa secuencia consta en las actuaciones policiales por el crimen que ocurrió cerca de las 15.30 de ayer en avenida del Rosario y Dorrego, en barrio Las Delicias. Allí recibió un balazo en la nuca Facundo Gustavo Enrique, de 21 años y domiciliado a unas diez cuadras, en La Granada.

Por el crimen fue acusado el cabo R. G., que trabaja en la Alcaidía. Quedó a disposición del juzgado de Instrucción Nº 5, aunque según fuentes de Jefatura no estaba detenido. Su pistola reglamentaria fue secuestrada para someterla a pericias. Otras dos empleadas policiales declararon como testigos.

Un alto vocero policial detalló que el cabo estaba frente a una casa de Dorrego al 5300 donde vive una compañera de trabajo que había ido a visitar. Ella estaba adentro mientras afuera R. G. conversaba con otra compañera que había estacionado en la vereda una moto Honda Titán sin patente. En ese momento, según su relato, se acercaron dos jóvenes en una Honda Fun negra sin dominio que exhibieron un arma de fuego e intentaron asaltarlos. No está claro si querían la moto o un celular de la mujer policía.

“Cuando el cabo se identificó como policía comenzó un intercambio de disparos. Primero tiraron los asaltantes y él repelió la agresión”, dijo el vocero policial, aunque no se precisó cuántos disparos hubo. Enrique fue alcanzado por una bala en la nuca. El arma atribuida a los asaltantes no se incautó y la policía presume que se la llevó el prófugo.

“En la calle no había nadie y estaba ese hombre tirado en el piso, junto a una moto y un charco de sangre”, dijo una vecina que primero pensó que había sido un accidente. Según otros vecinos, era una Honda Titán que “parecía nueva, estaba intacta y no tenía patente”. La atribuyeron al muerto, aunque según la versión oficial era de la empleada policial.

Quince minutos después unos diez móviles policiales cortaron el tránsito en cuatro manzanas. Un excepcional número de uniformados se apostó con armas largas en la zona, que también se colmó de curiosos durante las tres horas que el cadáver estuvo tendido en el piso.

Otros vecinos dijeron haber escuchado una sola detonación. “Los policías le sacaron la remera y se le vieron un agujero en la nuca y otro en la espalda”, describieron.

Un momento de tensión, contaron, se vivió cuando llegaron familiares de Enrique e increparon a los policías: “Asesinos, vigilantes, algún día te va a pasar lo mismo”. Los insultos se sucedieron hasta que “los policías montaron las armas en alto y en el lugar no quedó nadie”, describieron los vecinos.

Tres horas después, el cuerpo y la moto fueron retirados del lugar. Cerca de la zanja de la ochava noroeste quedó un charco de sangre con restos de masa encefálica, rodeado por los guantes de látex arrojados de los forenses, hasta que una vecina tapó los restos con un cartón.

3 comentarios

  1. ¿Y que hacia robando? Dejense de joder y de defender boludeces! Está bien muerto el pelotudo, antes que él mismo mate a un laburante por un par de zapatillas!!

    • Para este tipo de comentarios te recomendamos el diario La Capital, que apareció lleno de “Gente bien” festejando la muerte de este pibe.
      ¿te preguntaste alguna vez cual es la causa de la violecia?
      ¿porque la tasa de homicidios ascendió en Rosario de 89 en 2004 a 181 en 2012?
      Y en más del 80% de los casos no superan los 35 años?
      ¿Son los jóvenes? ¿ los jóvenes pobres los culpables?

      Si vas a responder justificando el asesinato de más jóvenes ni respondas.
      saludos

  2. No festejo— una muerte nunca se justifica— Y el delito tampoco. Falta investigar, por lo que leí. Y llamarlo de antemano “victima del sistema” es justificarlo sin saber.
    Muchisima gente en el pais tiene una vida dura y cargada de privaciones, pero elige trabajar en lugar de delinquir. Los homicidios aumetnaron por la falopa que riega las calles del todo el pais— Droga que significa escape facil de quienes la consumen y dinero facil a quien se la provee. Pero ni uno ni otro forman parte de los engranajes productivos de la sociedad.

    Lamento si mi forma de expresarme ofende o indigna— pero mas me indigna que me hayan robado 4 bombas centrifugas en los ultimos 18 meses, todas ellas pagas con el fruto de mi trabajo y postergando otras necesidades. Pero todos los dias elijo trabajar y no deinquir.

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