CONTRA EL GOLPE FASCISTA EN VENEZUELA: ¡NO PASARÁN!

Declaración de la Juventud Guevarista de Argentina

CONTRA EL GOLPE FASCISTA EN VENEZUELA: ¡NO PASARÁN!

La Revolución Bolivariana resiste al golpe de la derecha venezolana y el imperialismo estadounidense. Un análisis de la situación política y una declaración de apoyo y solidaridad al bravo pueblo de Chávez y Bolivar.
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Febrero fue el mes en el que la derecha venezolana decidió poner en marcha las tercera y cuarta etapa del proceso de “Golpe Continuado” o “Golpe Suave” que, instruida y financiada desde Washington, busca desarrollar desde el comienzo de la Revolución Bolivariana y que, luego de la muerte del Comandante Hugo Chávez Frías, intenta profundizar hasta sus ultimas consecuencias.
El “Golpe Continuado” o “Golpe Suave” es la estrategia que ha desarrollado el imperialismo estadounidense para asediar y derrocar a los gobiernos populares de America Latina y del mundo en un nuevo contexto político y social en el que las intervenciones y golpes directos y sin mediación (como los que han existido a lo largo de todo el siglo XX) no son aceptadas por la opinión publica internacional. Por ello, es que inspirados en el manual del politólogo norteamericano Gene Sharp, el poder imperial ha desarrollado una nueva metodología de desestabilización que consiste en un recetario de pasos y tareas que generarían el marco perfecto para justificar el derrocamiento de gobiernos populares o revolucionarios.

A saber:
•    1ra etapa: ablandamiento (empleando la guerra de IV generación). Desarrollo de matrices de opinión centradas en déficits reales o potenciales, promoción de factores de malestar, entre los que destacan: desabastecimiento, criminalidad, manipulación del dólar, paro patronal (lockout) y otros.

•    2da etapa: deslegitimación. Manipulación de los prejuicios anti-comunistas (anti-populistas), impulso de campañas publicitarias en defensa de la libertad de prensa, derechos humanos y libertades públicas y acusaciones de totalitarismo y pensamiento único.

•    3ra etapa: agitación callejera. Generación de conflictos y fomento de la movilización en las calles, elaboración de una plataforma de lucha que engloben las demandas políticas y sociales, organización de manifestaciones y tomas de instituciones públicas que radicalicen la confrontación.

•    4ta etapa: combinación de diversas formas de lucha. Organización de marchas y tomas de instituciones emblemáticas con el objeto de coparlas y convertirlas en plataforma publicitaria, desarrollo  de operaciones de guerra psicológica y acciones armadas para justificar medidas represivas y crear un clima de ingobernabilidad, impulso de campaña de rumores entre fuerzas militares y campaña de desmoralización contra los organismos de seguridad.

•    5ta etapa: fractura institucional. Sobre la base de las acciones callejeras, tomas de instituciones y pronunciamientos militares, se obliga  la renuncia del presidente. En  casos de fracasos, se mantiene la presión de calle y se migra hacia la resistencia armada. Preparación del terreno para una intervención militar del imperio o el desarrollo de una guerra civil prolongada. Promoción del aislamiento internacional y el cerco económico.

Los elementos de la primera y segunda etapa del “Golpe Continuado” vienen siendo una constante desde el comienzo de la revolución Bolivariana que, incluso intentó ser cortada de raíz en sus inicios a través de un golpe de estado clásico en el año 2002 que se vio fracasado por la amplia movilización y combatividad popular. Desde ese año a esta parte, sin embargo, el asedio no cesó, y el sabotaje energético, los apagones eléctricos y el desabastecimiento han sido algunas de las tantas herramientas que ha tenido la burguesía venezolana para intentar desestabilizar y desbancar a un gobierno que no solo logró imponerse a dichas dificultades sino que se fue consolidando como emblema antiimperialista junto a Cuba en nuestro continente y el mundo.
Ahora bien, desde la muerte del comandante y los posteriores comicios presidenciales que dieron al presidente Maduro un triunfo sumamente ajustado, la derecha venezolana creyó caduca a la revolución y apostó a aplastarla en las últimas elecciones municipales de diciembre del pasado año que, contra todo pronóstico, se terminaron transformando en un plebiscito a favor del chavismo (gano el 76% de los municipios (256) contra el 23% (76) de la coalición de derecha MUD). Así se acabaron las ilusiones “democráticas” de la derecha que, convencida de que éste es el momento para terminar con el gobierno chavista, se propuso profundizar el “Golpe Continuado” que ya había comenzado, siguiendo al pie de la letra las tareas impuestas por el manual de Sharp.
De este modo a partir de enero, el sector radical de la oposición decidió actuar. Leopoldo López, líder del partido Voluntad Popular, quien participó en el golpe de Estado de abril de 2002, lanzó un llamado a la insurrección a partir del 2 de enero: “Queremos lanzar un llamado a los venezolanos […] a que nos alcemos. Convocamos al pueblo venezolano a decir ‘basta ya’. […] Con una meta a discutir: ‘la salida’. ¿Cuál es la salida de este desastre?”.
Desde entonces se comenzaron a desarrollar manifestaciones callejeras violentas llevadas adelante por grupos de choque compuestos fundamentalmente por estudiantes universitarios y sicarios. Es de destacar que parte del movimiento estudiantil venezolano se reconoce de derecha y admite tener relación con el presidente derechista de España, Mariano Rajoy, la derecha italiana (Acción Joven- juventud del partido de Berlusconi-) y la iglesia católica. Son formados por programas financiados directamente por entidades internacionales norteamericanas (USAID y la NED) e influenciados por las llamadas “revoluciones de colores” .
Desde los inicios de la revolución bolivariana los medios de comunicación afines al imperio han jugado un rol trascendental: se han dedicado a tergiversar la realidad, manipular la información y sembrar el pánico y el “caos” a través burdas mentiras (se ha llegado a utilizar fotografías de otros países y otros conflictos para deslegitimar y desgastar al gobierno) y directamente fomentando y organizando las manifestaciones.
Como era de esperar la coordinación conspirativa de los dueños de la (des)información mundial es monstruosa. Simultánea y planificadamente todas los satelites informativos locales del imperio le dedican casi toda su programación a mostrar los hechos de violencia en Venezuela magnificándolos y mintiendo, editorializando y manipulando la verdad de cada uno de los hechos. Mientras tanto poco y nada dicen por ejemplo sobre el atentado sufrido por Aleida Avella, candidata presidencial de la Unión Patriótica para las próximas elecciones en Colombia, el pasado domingo 23 de febrero, o de los mas de veinte asesinatos de activistas opositores al régimen pro-yanqui en ese mismo país durante el 2013.
Ante esto, el gobierno de Maduro desde un primer momento respondió con la denuncia certera a los golpistas y al imperialismo, el encarcelamiento de Leopoldo López y un llamado a la Paz a todo el pueblo venezolano. Llamado que se ha sostenido hasta hoy acompañado por grandes y sucesivas movilizaciones de masas protagonizadas por la clase obrera petrolera, las mujeres bolivarianas, los ancianos bolivarianos, los motoqueros y múltiples sectores más.
Si bien dicha política ha sido parcialmente exitosa, lo cierto es que aún no han sido suficientes para sofocar las “guarimbas” fascistas, lo que significa que cada día el pueblo venezolano debe vivir la angustia de nuevas muertes y del desabastecimiento parcial en algunas regiones del país, y lo que le da aire y tiempo a la derecha para continuar con sus planes y hacer los reacomodamientos tácticos que crea necesario hacer para derrotar la estrategia del gobierno bolivariano.
Si bien las condiciones políticas y la correlación de fuerzas dentro y fuera de Venezuela son particulares y deben ser tenidas en cuenta para analizar y entender las decisiones y estrategias que se está dando el gobierno para derrotar a la contrarrevolución, debemos saber que esta no es una situación nueva para el movimiento revolucionario latinoamericano. Resulta que si uno hace un poco de historia exactamente todos los pasos seguidos por la burguesía y por el imperialismo en Venezuela son los que se dieron en Chile en los años que precedieron al derrocamiento del Allende en 1973: campaña nacional e internacional de deslegitimación, acusaciones de corrupción, desabastecimiento, sabotaje eléctrico, financiamiento externo a los golpistas, etc. También comparten, y este elemento es quizás el más preocupante, la capacidad de la derecha de montarse en los problemas reales (inflación e inseguridad –ambos problemas reconocidos por el presidente Maduro y por la Revolución Bolivariana-) y los generados por ellos mismos, y adoptar un discurso que, aunque golpista, logra ser de masas. De esta manera una porción de la población, no necesariamente de derecha, encuentra legítimo algunos de esos reclamos. Esto se ve en una de las últimas encuestas utilizadas por el propio Maduro que arroja que un 44% de la población encuentra justas las manifestaciones, lo que significa que si el gobierno bolivariano no da una respuesta certera que termine de una vez y para siempre con las aspiraciones golpistas, es una posibilidad que ésta termine calando hondo en buena parte de la población que aún hoy no ha tomado partido o que superada la tensión el gobierno quede condicionado a la hora de tomar medidas que signifiquen profundizar el camino de la revolución socialista.
Si  bien esto no es sinónimo de éxito para la derecha, sí al menos debe ser una alarma para el gobierno revolucionario que debe ser cauto, audaz y sobre todo nada ingenuo en cada paso que dé para derrotar a los golpistas, quienes están esperando ese paso en falso.
Es hoy más que nunca que los revolucionarios debemos desempolvar y hacer jugar la historia de nuestras derrotas, y así como Chile sirve para preveer los pasos a dar por el imperialismo, también debe servirle a los compañeros venezolanos para no cometer los mismos errores. La experiencia de la Unidad Popular nos dice en ese sentido que dilatar los enfrentamientos inevitables o descansar en la vía del diálogo no hace más que regalarle tiempo al enemigo para reacomodarse y dar la estocada final:
“La respuesta popular al llamado del presidente Allende a movilizarse contra el intento golpista de junio, ocupando los centros de trabajo y advirtiendo que si era necesario armaría al pueblo, fue extraordinaria. Cientos de fábricas, escuelas, campos, oficinas públicas y otras entidades fueron ocupadas a través del país, manifestándose un resuelto ánimo combativo. Interminables columnas de trabajadores, pobladores, estudiantes, confluyeron frente al palacio de La Moneda, donde la multitud pedía castigo a los golpistas (…) nos informaban que los golpistas estaban en repliegue (…) Nunca antes el movimiento de masas había alcanzado tan alto nivel de combatividad, estábamos seguros que la respuesta de los sectores populares mas radicalizados seria entusiasta” declara Andrés Pascal Allende, sobrino del presidente y miembro de la dirección del MIR. Allende se inclinó por al vía del diálogo y de la paz y las consecuencias son demás sabidas: el gobierno de la Unidad Popular había perdido la “iniciativa estratégica revolucionaria” y sobre todo la oportunidad de aplastar a la reacción golpista.
Con esto no queremos decir que el camino o estrategia encarada por el presidente Maduro sea la incorrecta, ya que a diferencia del caso chileno el gobierno bolivariano cuenta con un amplísimo apoyo de las Fuerzas Armadas. Solo intentamos advertir sobre posibles errores que la historia ha demostrado que se pagan caros y con sangre de nuestro pueblo.
No en vano nuestro Comandante Ernesto Che Guevara nos recuerda que “en una revolución se triunfa o se muere si es verdadera”, porque debemos tener en claro que los enemigos del pueblo no serán espectadores pacíficos de los avances ni del triunfo de ninguna revolución. Y si de algo debemos estar seguros es que Venezuela no será la excepción.

¡VIVA LA REVOLUCION BOLIVARIANA!

¡VIVA EL COMANDANTE HUGO CHAVEZ FÍAS!

¡NO AL GOLPE FASCISTA!

JUVENTUD GUEVARISTA DE ARGENTINA

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