CARTA ABIERTA DE LA JUVENTUD GUEVARISTA DE ARGENTINA A IVO CUTZARIDA

CARTA ABIERTA DE LA JUVENTUD GUEVARISTA DE ARGENTINA A IVO CUTZARIDA

Como integrantes de una organización política que desde hace diez años levanta la bandera del Che, que cree en sus ideales y en su práctica política, que estudia con detalles la vida y la acción de Guevara y que, por sobre todas las cosas, considera que sigue siendo un ejemplo de humanidad, hoy nos vemos en la obligación/necesidad de escribirle públicamente y con la intención de aclararle que,  lo que usted viene expresando en las últimas semanas, nada tiene que ver con el legado de Guevara; que escuchar la palabra “guevarismo” en boca de alguien que apuesta por la muerte, que destila odio,que justifica cualquier atrocidad por “miedo” o el motivo que fuere, nos parece cuanto menos peligroso, cuando no malintencionado.

Escribimos esta carta, también,porque entendemos (y usted como hombre de la televisión lo sabe mucho más que nosotros) que las cosas que se dicen en medios de comunicación son de muchísima influencia en la opinión pública y que, la cantidad y variedad de cosas que usted expresó han generado muchísima confusión en un sector de la sociedad y creemos oportuno aclarar algunas de ellas.

Entre muchísimas enseñanzas y frases que dejó el Che hay una que atravesó su forma de pensar, construir y luchar por un mundo sin pobres ni explotados y que a los y las guevaristas nos obliga a tenerla presente en cada decisión que tomamos: “el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor”. Esta frase, lejos de ser una gran definición teórica o política, define tajantemente la línea entre los/las guevaristas y quienes no lo son. Por eso entendemos que, más allá de las buenas intenciones que usted dice tener, las cosas que dice están cargadas de un enorme odio, odio expresado en su cara, en su voz, en su actitud y en su mirada.

Usted dijo haberse criado en la calle, en el “rioba” y que los gauchos en el campo le enseñaron eso de “a quién hierro mata hierro muere” y que eso era lo que debía pasar en la Argentina si queríamos que las cosas cambiaran, que eso no era pedir el “ojo por ojo”, sino que era una forma de educar al pueblo, que era como así lo habían educado a usted.

Coincidimos con usted en que una delas maneras de empezar a cambiar la historia es educando, lo que no se puede admitir bajo ningún concepto es que la educación sea la Ley del Talión o, en todo caso, habría que ver quién ejerce la violencia primero, si el que dispara el arma o el que se la vendió, el que le vendió la droga que lo llevó a un estado de descontrol absoluto, el que no le permitió comer durante su infancia normalmente, el que lo hizo crecer en un clima de hostilidad permanente, con padres que no llegan a fin de mes, con madres golpeadas, en una casa inhabitable y en medio de un sistema perverso que solo ofrece consumir,consumir y consumir, aunque muchos no tengan con qué.

La Cuba que ayudó a construir el Che es uno de los países más seguros del mundo como usted dice, pero no porque nadie haya gatillado en la cabeza de nadie para evitar un robo, sino porque la salud, la educación, la cultura y los lazos sociales están fundados en la solidaridad, la propiedad social, el bien colectivo, el humanismo, y son garantizados por un gobierno revolucionario que piensa en el pueblo y que, además, combate la corrupción hasta las últimas consecuencias, de manera que no haya policías, ni políticos, ni jueces que sean parte del delito y la violencia como si sucede por estas latitudes.

Usted utiliza, además, el argumento de haberse criado en el “rioba”, cómo si eso lo autorizara a opinar sin argumentos sobre cualquier cosa. No se trata de haber nacido en un barrio o en otro, en una villa o en recoleta, sino el Che nunca hubiera sido el revolucionario que fue, porque él nació en una familia acomodada y, sin embargo, dio hasta su vida por los que menos tenían. Lo que se trata es deponerse en el lugar del otro, de conocer los contextos de cada pibe, de cada familia, se trata de estudiar, entender y modificar este sistema perverso  que se llama capitalismo y para eso no alcanza con haber nacido en un barrio ni citar al Martín Fierro. Igualmente nos preguntamos si la obra de José Hernández la habrá leído en el campo de su infancia o en los diez años que estuvo fuera del país buscando soluciones a su vida personal, y al que ahora regresa con toda la sabiduría para resolver una cuestión tan sensible como la inseguridad.

Otro rasgo que a usted señor Cutzarida le faltaría para ser guevarista, es tener un mínimo de coherencia.Usted ha mezclado todo, ha sacado de contexto situaciones puntuales y en una semana habló del repudio a los militares, de Cuba y China como ejemplos de países que son seguros, del ejemplo del grupo GEOF que le “dejó los sesos contra la pared” a un hombre que amenazaba con un arma a una persona, habló de leyes penales argumentando que sabía mucho de derecho y sin embargo el único artículo del Código Penal que citó no era el correcto y así sucesivamente se convirtió casi en la burla de conductores, panelistas y televidentes de nuestro país. Usted dijo: “yo me movilicé contra los militares porque también mataban gente inocente”, comparando el accionar de la dictadura más sangrienta de nuestro país (sino de toda América Latina) con hechos delictivos y esto no tiene ni una sola letra de guevarismo, sépalo.

Señor Cutzarida, para llamarse guevarista hay que ser cuidadoso hasta el mínimo detalle, saber qué se va a decir en qué momento y ante quién, y usted claramente no hizo nada de todo eso.A quienes defendemos las ideas del Che no nos resulta nada gracioso que se utilice su imagen para distorsionarla o relacionarla con ideas de “derecha”,ideas que justifican la “mano dura” que sólo castiga a los mismos por los que el Che dio la vida. Su actitud que nada tiene de ingenua, se parece bastante ala del tristemente gobernante Mauricio Macri usando imagen de Guevara en sus remeras.

Por otra parte, existen miles de testimonios y actos que caracterizan la solidaridad, humanidad y humildad del Che, es algo que nos enorgullece y nos guía a quiénes seguimos su ejemplo. Sin embargo usted, que dice ser guevarista, se auto proclama el portavoz del pueblo y asegura que  “el 95 % de los argentinos sienten esto que yo estoy diciendo” y que la forma en la que lo educaron a usted es como hay que educar al pueblo.

Tampoco nos resulta ingenua su aparición en los medios en la forma en que lo hizo. Pese a que algunos piensen que es solo una vil estrategia para instalar su nombre porque está por estrenar una obra, nosotros creemos que no es para nada azaroso que se hable de “mano dura”, de “delincuencia” y de “meter bala” a menos de un año de un proceso electoral. La fórmula del discurso duro, político y mediático es una herramienta bastante conocida ya y no nos sorprendería que usted sea parte de ese circo.

Cómo verá, no es intención de esta organización debatir con usted en materia de seguridad, ya que está claro que sus argumentos son muy poco serios y faltos de argumentación, pero tal vez a usted le falte saber que hay miles de argentinos, millones que, al igual que nosotros, están convencidos que la inseguridad no es culpa de un grupo de chicos que nacen y crecen bajo una total violencia; millones de argentinos saben, porque lo viven a diario, porque lo charlan con su vecino, porque se preocupan por el otro, porque piensan en el futuro de sus hijos, millones saben que la inseguridad es parte de un sistema perverso, que los pobres son una parte necesaria para que el sistema siga funcionando, que los “delincuentes”,los “pibes chorros” son mano de obra esclava de las fuerzas de seguridad del estado, porque si no cumplen con lo que les pide la policía son perseguidos,hostigados y hasta asesinados o desaparecidos como Luciano Arruga y tantos otros. La inseguridad Cutzarida no se soluciona con más policías y mucho menos con más balas, bajo esta concepción (que ya fracasó en otras épocas y sigue fracasando en la actualidad) siguen detenidos y asesinados en las calles miles de argentinos que, muchas veces, ni siquiera cometieron un delito, mientras quelos grandes asaltantes y responsables de las miserias de este país se pasean por las calles con los mayores lujos.

Con todo respeto señor Cutzarida, si fue solo una maniobra para instalar su nombre de cara al estreno de una obra,si fue por sugerencia de algún amigo que se dedica a la política o si, poniendo mucha predisposición de nuestra parte, fue un acto sincero por aportar alguna idea para combatir la “inseguridad”, le pedimos que sea cuidadoso en la forma en que lo hace y que, ni para respetar el código penal ni para ninguna otra de sus opiniones reaccionarias utilice la palabra “guevarismo”; ofende la memoria de un hombre querido y respetado por millones de personas que en Latinoamerica y el mundo encontraron en su ejemplo una esperanza de transformación definitiva para los que siempre fueron los postergados de la historia.

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