CONTROLES TENUES O COMBATE A LOS MONOPOLIOS

A propósito de la modificación de la Ley de abastecimiento
Desregular, controles tenues y débiles, o combate frontal a los monopolios:
Un debate acerca de la modificación de la Ley de Abastecimiento.

Hace unos días, en el parlamento nacional, se aprobaron leyes sobre dos temas de suma importancia. En el frente externo, el reagravado conflicto de la Deuda eterna e ilegítima que, pese a importantes diferencias, tanto el gobierno como la oposición derechista se presentan como pagadores seriales sin investigarla. En el frente interno, entre otros problemas, se ha modificado la Ley de Abastecimiento, del año 1974, con el objetivo declarado de tener un mayor control sobre la cadena de valor para evitar el desabastecimiento y la especulación que dispare la inflación. Mientras, en los medios de comunicación, se escucha sin cesar las protestas.
Las voces más estridentes provienen de los grandes capitalistas, formadores de precios, que se verían directamente afectados por la medida, pero su desaforada crítica los coloca en el papel de sospechosos, ya que si no piensan cometer delitos nada tienen que temer. Los monopolistas no quieren dejar de hacer lo que vienen haciendo desde hace muchísimos años: la elevación de las ganancias mediante el fraude, las maniobras de desabastecimiento (recordemos el caso de la yerba mate hace unos años) y la evasión al fisco. Estos sectores pugnan por una desregulación, un eufemismo que en este caso quiere la total liberalización de la economía que ya padecimos durante la Dictadura y el menemismo que culminó en el desastre de 2001.
En el otro lado se encuentra el gobierno que busca disciplinar a esos actores económicos, ahora por medios más claros que cuando Guillermo Moreno dirigía la Secretaria de Comercio, con el objetivo de contener la inflación para que Cristina pueda terminar el mandato presidencial con la menor conflictividad social posible. Ésta y otras leyes, que van en la misma dirección, consideramos que no sólo son insuficientes sino que no van a lograr el efecto buscado, porque el gobierno sigue sin atacar el centro de la cuestión que no está en el control de la góndola del supermercado, sino en el carácter altamente concentrado, monopólico y extranjerizado de todas las ramas de la economía nacional.
La inflación tiene varias causas, la que se intenta disciplinar con esta Ley se basa en la disputa por el ingreso en la que nada pueden hacer los controles y sanciones del gobierno si no se elimina el monopolio de las grandes empresas que tienen el poder y la iniciativa (los precios siempre suben antes y más que los salarios) de formar los precios. No se propone ningún tipo de control de la producción por parte de los trabajadores, que identifiquen y detengan estas maniobras a tiempo. Tampoco se construye una empresa estatal para la distribución y comercialización de mercaderías. Lo que vuelve inviable cualquier control real de los precios, por más multas que se apliquen o monitoreos que se hagan.
Pero además, el gobierno tiene un discurso popular pero no tiene la voluntad de enfrentar a las corporaciones, llegado el momento retrocede y garantiza la especulación capitalista. Ya conocemos su cacareo, como hizo con la expropiación de Repsol, que había vaciado las cuencas petroleras y terminamos pagándole 5 mil millones de dólares; o cómo la Ley de medios quedó en una disputa entre los opositores y los afines al gobierno; y actualmente comprobamos que la resolución definitiva de la Deuda Externa no fue tal porque, entre otras cosas, resignamos soberanía.
Para tener un control real sobre las cadenas de valor y evitar la permanente pérdida del salario frente a la inflación de los productos necesarios para la vida de las personas y las familias, se hace necesario combatir el monopolio dando fundamental participación a los trabajadores en el control de la producción, y combinarse con la creación de una empresa nacional de comercialización de propiedad estatal, con el control de los trabajadores de las diferentes ramas de la producción. Ante la persistencia de los especuladores, no se debe temer en realizar las necesarias expropiaciones.
La inflación y la especulación no se combaten sólo con discursos, es necesario pasar a la acción. Ante un gobierno decidido el pueblo sabrá actuar en consecuencia.

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Juventud Guevarista de Argentina.

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