Enfrentemos la violencia machista – COMUNICADO

Enfrentemos la violencia machista – COMUNICADO
—————————————————————
La tarde del martes 23 de septiembre, y luego de estar desaparecido por un mes, apareció el cuerpo de Melina Romero, de la cual ya se sabía que había sido asesinada por testimonios de los primeros detenidos en la causa; la mataron a golpes por negarse a tener sexo grupal. Los medios de comunicación, que se ocuparon más de indagar en la vida personal de Melina que de repudiar el hecho, llegaron a describirla como “una fanática de los boliches que abandonó la secundaria”. Tras la aparición de su cuerpo, la primera pregunta que le hicieron a su padre fue cuál era el consejo que le podía dar a los padres de adolescentes que no aceptan límites. Una vez más, la opinión pública, descarga todo el peso del patriarcado sobre la víctima, en quien se busca encontrar a la culpable, como sucede cada vez que una mujer es asesinada por un hombre.
Durante la tarde del domingo 21 de septiembre, en Córdoba, es encontrada sin vida Paola Acosta, desaparecida desde el miércoles 17 junto a su pequeña hija de dos años. Lo último que se supo de la mujer es que iría a encontrarse con el padre de su hija Gonzalo Lizarralde , quien luego de reiterados pedidos había accedido a pagar la cuota alimentaria y manifestado su interés de ver a la niña. Ambas fueron halladas dentro de una alcantarilla. Paola fue asesinada a puñaladas y su hijita Martina estaba con vida y había pasado cerca de 80 horas junto al cuerpo de su mamá. Al momento de conocerse la desaparición y de ser realizada la denuncia, la justicia machista se ocupo de indagar en la vida de Paola, en buscar las justificaciones de una ausencia voluntaria, sin atender los pedidos de la familia que señalaban a Lizarralde como el principal sospechoso. Pero el hecho de que Lizarralde perteneciera a una familia de dinero hizo que sea imputado e investigado luego del hallazgo del cuerpo. Paola era madre de dos varones además de Martina.
El viernes 5 de setiembre por la noche, por un error de la justicia, fue liberado Gabriel “el chancho” Maldonado, femicida de Mariana Condorí, quien fue asesinada hace dos años en la ciudad de La Plata. Mariana había denunciado en tres ocasiones a Maldonado por violencia hacia ella y hacia sus hijos. En una de las denuncias llegó a contar como Maldonado le fracturó la mandíbula. Frente a estas denuncias la justicia resolvió que haya un proceso de mediación, es decir, que en lugar de buscar los instrumentos de protección de la víctima y su familia se la hizo encontrar cara a cara con el violento. Cuando Mariana fue hallada muerta la justicia centró la investigación, sin peritajes previos, sobre la hipótesis del suicidio. Aún hoy la jueza Garmendia y el fiscal Romero se niegan a elevar a juicio el caso donde Maldonado está imputado por “Instigación al suicidio” y el cuerpo de Mariana sigue sin ser peritado. Cuatro días después de la liberación por “error” y gracias a la presión de la familia, se realiza el pedido de captura para Maldonado, quien se fuga y antes de ser recapturado balea la casa de la familia de Mariana.
El femicidio es la forma más extrema de violencia hacia las mujeres, es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer que considera de su propiedad. Argentina tiene una dolorosa estadística que demuestra cómo año tras año se incrementan estos crímenes. El relevamiento que realiza el Observatorio de femicidios en Argentina, a cargo de La casa del encuentro (ONG que surgió en el año 2003 con el objetivo de desarrollar asistencia, prevención, investigaciones y propuestas de incidencia en políticas públicas y la erradicación de toda forma de violencia sexista) muestra que durante el 2013 fueron cometidos 295 femicidios, es decir, que en nuestro país muere una mujer cada 30 horas. De este relevamiento se desprenden otros datos que vale la pena tener en cuenta: el 63% de los crímenes fueron cometidos por sus esposos, novios o parejas. El 16% de las mujeres ya había denunciado a su asesino. El 52% de ellas fueron asesinadas en la vivienda que compartían con el agresor, 19 eran adolescentes y 405 niños y niñas quedaron sin su mamá. Si se mantiene la tendencia, para este año la cifra se incrementaría.
En 2009 y como fruto de una larga lucha se sancionó la Ley 26.485 sobre protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, sin embargo no hace falta aclarar que la aprobación de una ley no eliminó este flagelo. El gobierno nacional se encarga de destinar un mínimo presupuesto a las políticas públicas en materia de género pero no toma medidas que ayuden al menos a frenar esta dramática realidad que crece día a día; no forma equipos interdisciplinarios para intervenir en situaciones de violencia, no se crea de parte del Estado un organismo que se encargue de relevar en profundidad el alcance de la problemática utilizando los datos hospitalarios , policiales y jurídicos a su alcance, y las políticas de intervención están centradas en el asesoramiento más que en garantizar un acompañamiento efectivo de la víctima como, por ejemplo, creando refugios de resguardo o haciendo efectiva la exclusión perimetral del violento denunciado.
El femicidio es el punto culmine de la violencia sexista que vivimos durante toda nuestra vida, solo por el hecho de ser mujeres. Creemos que en el marco de la construcción de relaciones sociales igualitarias es necesario debatir de cara a la sociedad, visibilizar esta violencia y combatirla.
A días de realizarse el XXIX Encuentro Nacional de Mujeres, desde la Juventud Guevarista exigimos:
Basta de femicidios.
Justicia para Melina, Paola y Mariana y todas las víctimas de la violencia machista.
Aplicación efectiva de la ley de educación sexual integral.
Aborto legal, seguro y gratuito.
Desmantelamiento de las redes de trata.
Basta de justicia sexista y patriarcal.

Carolina Torres Canollán – Juventud Guevarista La Plata

Enfrentemos la violencia machista - COMUNICADO
---------------------------------------------------------------
La tarde del martes 23 de septiembre,  y luego de estar desaparecido por un mes, apareció el cuerpo de Melina Romero, de la cual ya se sabía que había sido asesinada por testimonios de los primeros detenidos en la causa; la mataron a golpes por negarse a tener sexo grupal.      Los medios de comunicación, que se  ocuparon más de indagar en la vida personal de Melina que de repudiar el hecho, llegaron  a describirla como “una fanática de los boliches que abandonó la secundaria”. Tras la aparición de su cuerpo, la primera pregunta que le hicieron a su padre fue cuál era el consejo que le podía dar a los padres de adolescentes que no aceptan límites.                                                                                             Una vez más, la opinión pública, descarga todo el peso del patriarcado sobre la víctima, en quien se busca encontrar a la culpable, como sucede cada vez que una mujer  es asesinada por un hombre. 
Durante la tarde del domingo 21 de septiembre, en Córdoba, es encontrada sin vida Paola Acosta, desaparecida desde el miércoles 17  junto a su pequeña hija de dos años. Lo último que se supo de la mujer es que iría a encontrarse con el padre de su hija Gonzalo Lizarralde , quien luego de  reiterados pedidos había accedido a pagar la cuota alimentaria y manifestado su interés de ver a la niña. Ambas fueron halladas dentro de una alcantarilla. Paola fue asesinada a puñaladas y su hijita Martina estaba con vida y había pasado cerca de 80 horas junto al cuerpo de su mamá.                                         Al momento de conocerse la desaparición y de ser realizada la denuncia, la justicia machista se ocupo de indagar en la vida de Paola, en buscar las justificaciones de una ausencia voluntaria, sin atender los pedidos de la familia que señalaban a Lizarralde como el principal sospechoso. Pero el hecho de que Lizarralde perteneciera a una familia de dinero hizo que sea imputado e investigado luego del hallazgo del cuerpo. Paola era madre de dos varones además de Martina.
El viernes 5 de setiembre por la noche, por un error de la justicia, fue liberado Gabriel “el chancho” Maldonado,  femicida de Mariana Condorí, quien fue asesinada hace dos años en la ciudad de La Plata. Mariana había denunciado en tres ocasiones a Maldonado por violencia hacia ella y hacia sus hijos. En una de las denuncias llegó a contar como Maldonado le fracturó la mandíbula. Frente a estas denuncias la justicia resolvió que haya  un proceso de mediación, es decir, que en lugar de buscar los instrumentos de protección de la víctima y su familia se la hizo encontrar cara a cara con el violento. Cuando Mariana fue hallada muerta la justicia centró la investigación, sin peritajes previos, sobre la hipótesis del suicidio. Aún hoy la jueza Garmendia y el fiscal Romero se niegan a elevar a juicio el caso donde Maldonado está imputado por “Instigación al suicidio” y el cuerpo de Mariana sigue sin ser peritado.                                                                                                                                                                                    Cuatro días después de la liberación por “error”  y gracias a la presión de la familia, se realiza el pedido de captura para Maldonado, quien se fuga y antes de ser recapturado balea la casa de la familia de Mariana.
El femicidio es  la forma más extrema de violencia hacia las mujeres, es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer que considera de su propiedad. Argentina tiene una dolorosa estadística que demuestra cómo año tras año se incrementan estos crímenes.                                              El relevamiento que realiza el Observatorio de femicidios en Argentina, a cargo de La casa del encuentro (ONG que surgió en el año 2003 con el objetivo de desarrollar asistencia, prevención, investigaciones y propuestas de incidencia en políticas públicas y la erradicación de toda forma de violencia sexista) muestra que durante el 2013 fueron cometidos 295 femicidios, es decir, que en nuestro país muere una mujer cada 30 horas.  De este relevamiento se desprenden otros datos que vale la pena tener en cuenta: el 63%  de los crímenes fueron cometidos por sus esposos, novios  o parejas. El 16% de las mujeres ya había denunciado a su asesino. El 52%  de ellas fueron asesinadas en la vivienda que compartían con el agresor, 19 eran adolescentes y 405 niños y niñas quedaron sin su mamá. Si se mantiene la tendencia, para este año la cifra se incrementaría.
 En 2009  y como fruto de una larga lucha se sancionó la Ley 26.485  sobre protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, sin embargo no hace falta aclarar que la aprobación de una ley no eliminó este flagelo.                                                                                      El gobierno nacional se encarga de destinar un mínimo presupuesto a las políticas públicas en materia de género pero no toma medidas que ayuden al menos a frenar esta dramática realidad que crece día a día; no forma equipos interdisciplinarios para intervenir en situaciones de violencia, no se crea de parte del Estado un organismo que se encargue de relevar en profundidad el alcance de la problemática utilizando los datos hospitalarios , policiales y jurídicos a su alcance, y las políticas de intervención están centradas en el asesoramiento más que en garantizar un acompañamiento efectivo de la víctima como, por ejemplo, creando refugios de resguardo o haciendo efectiva la exclusión perimetral del violento denunciado.
El femicidio es el punto culmine de la violencia sexista que vivimos  durante toda nuestra vida, solo por el hecho de ser mujeres. Creemos que en el marco de la construcción de relaciones sociales igualitarias es necesario debatir de cara a la sociedad, visibilizar esta violencia y combatirla. 
A días de realizarse el XXIX Encuentro Nacional de Mujeres, desde la Juventud Guevarista exigimos:
Basta de femicidios.
 Justicia para  Melina, Paola y Mariana y todas las víctimas de la violencia machista.
Aplicación efectiva de la ley de educación sexual integral.
Aborto legal, seguro y gratuito.
Desmantelamiento de las redes de trata.
Basta de justicia sexista y patriarcal.

Carolina Torres Canollán – Juventud Guevarista La Plata

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s