“El supermercado del mundo”

Febrero de 2016

Poco después de anunciar la eliminación de las retenciones para la mayoría de los granos, Macri volvió a reiterar una de sus pocas definiciones de campaña. El 20 de diciembre, en Curuzú Cuatiá, dijo que: “el objetivo es dejar de ser el granero del mundo para pasar a ser el supermercado del mundo”. Ésta, puede ser una manifestación de su intensión de orientarse hacia un proyecto agro industrial, porque “no hubo una presentación acabada del proyecto económico en marcha” . Aunque Claudio Katz, economista de izquierda, afirma bajo el título “Los ganadores del ajuste” que “Macri intenta privilegiar al agro resucitando el imaginario liberal de las ‘ventajas comparativas’” . Por la historia de nuestras clases poseedoras, por los integran-tes del Gobierno y sus antecedentes, y por varias de las medidas que han tomado, el proyecto agro industrial es una posibilidad cierta.

Veamos algunas de estas últimas:

La enorme transferencia de ingresos a los capitalistas agrarios mediante la quita de las retenciones a los granos y la mega devaluación que a mediados de febrero superó el 50 %.

Otro sector ampliamente beneficiado fue la burguesía industrial exportadora, con Techint al frente, por la devaluación y el retraso salarial por la inflación En el caso de los bancos estos se han beneficiado por la suba de las tasas de interés, por sus acreencias en dólares, y a la espera del nuevo endeudamiento externo que les per-mita lucrar como intermediarios de esos créditos.

Para completar el cuadro agro industrial extractivo, el viernes 12 de febrero Macri, desde Calingasta, San Juan, anunció la eliminación de los derechos de exportación para las multinacionales mineras. Lo justificó con un falso argumento, recubierto de una pizca de verdad para que sea creíble, “… hace más de 10 años alguien (…) puso las retenciones a la explotación minera, sacándole recursos a San Juan para llevárselos a la Nación, que son recursos que los sanjuaninos necesitan para seguir desarrollándose”. Por esta medida el Estado dejará de recaudar 220 millones de dólares anuales, y ese dinero no quedará en la Provincia sino a disposición de las multinacionales del sector, que lo que reclaman, como todas, es poder llevarse al exterior esas rentas sin pagar impuestos.

Con esta descripción no damos por agotado los elementos constitutivos del modelo, sino sólo las medidas económicas más importantes, que dan una dirección cierta en el sentido mencionado.

Granero del mundo

El granero del mundo producía granos para el mercado mundial además de carne, que desde mucho antes de 1880 era una exportación tradicional de la economía argentina. Era una producción en gran escala para el mercado mundial, que necesitaba poca mano de obra, en la que “la peonada” la pasaba mal pero no como siervos sino más cerca de ser obreros rurales, y en las ciudades se educaba a una clase media para que sus miembros sean los empleados administrativos de sus latifundios capitalistas; los servicios, principalmente los ferrocarriles ingleses con sus seis ramales que se dirigían al puerto de Buenos Aires, estaban en función de las exportaciones; y algunas fábricas y talleres. Un país para poca gente.

Supermercado del mundo

El supermercado va en esta misma línea, sólo que ahora lo que se propone el gran capital es elaborar los productos de la agricultura, granos de soja, maíz, trigo girasol, etc.; de la ganadería: carne vacuna, porcina, aviar etc.; y lo que proporcionan las industrias extractivas: petróleo, gas, minerales, etc., en fábricas establecidas en Argentina, sean de capitales nacionales o extranjeros. Es decir los productos que vemos en los supermercados. Privilegiando las exportaciones y dejando los productos de segunda categoría para el consumo interno. Al igual que la generación de 1880, que la Dictadura contra revolucionaria, y que en los largos años del menemismo, se renuncia deliberadamente a producir bienes de capital, es decir, máquinas y equipos que produzcan estas mismas y otras máquinas, bienes intermedios (como papel, plástico y acero); y tecnología de punta para la industrialización moderna del país. En varios trabajos hemos indicado que, la industria argentina al no producir los bienes de capital debe importarlos demandando los dólares que ella mismo no produce, dólares que deben provenir de otro sector de la producción (el campo) o del endeudamiento externo. A esta falta de divisas es a lo que los economistas heterodoxos llaman “la restricción externa”, es decir, la falta de dólares que constituye un recurrente cuello de botella de la economía dependiente argentina.

Es oportuno aclarar que en lo que refiere a la producción agrícola desde mediados de la década de 1970 los grandes capitalistas agrarios han modernizado su producción y desarrollado tecnología de punta en el sector, que los ha convertido en productores altamente eficientes a nivel internacional. Además, beneficiadospor poseer una de las mejores praderas del mundo y no sometida a catástrofes climáticas como otras. Lo hemos escrito en algún otro lugar y lo repetimos ahora, esta es la base objetiva del resultado electoral del 22 de noviembre último, ya que el proyecto neo desarrollista del kirchnerismo careció y carecerá de la clase social que lo lleve adelante. La burguesía industrial argentina nació y se desarrolló como una diferenciación en su seno de la burguesía agraria. Como explica Milcíades Peña no se trata de una burguesía industrial que realizó una acumulación propia y que desde su nacimiento estuvo enfrentada con los capitalistas agrarios sino más bien fueron sus aliados, sin dejar de tener sus contradicciones secundarias. Este hecho quedó patentizado cuando el Jefe de Gabinete de los Kirchner, Alberto Fernández, en plena confrontación por la resolución 125, hizo un llamado a los industriales para que los defiendanya que ese era su gobierno. Llamado al que no acudió la “burguesía nacional progresista”.

El drama del pueblo argentino reside en que a este proyecto agro industrial le sobran 20 millones de habitantes (20 millones de ñoquis para el macrismo) porque la producción agrícola ganadera, en particular en nuestro país, genera pocos puestos de trabajo. Es por esa característica de la producción agrícola argentina que el campo tanto en la región pampeana como en la Patagonia está despoblado y no es muy elevado en la demás regiones.

Productividad y/o Producción

Como vivimos bajo un régimen capitalista a nadie le llama la atención cuando sus economistas, propagan-distas y los mismos capitalistas hablan de que es necesario aumentar la productividad. Obsérvese que no dicen aumentar la producción sino la productividad, que son dos cosas diferentes.

Sin querer dar una definición, la productividad vincula lo que se ha producido y los medios que se han empleado para conseguirlo (mano de obra, materiales, energía, etc.) y el tiempo empleado. Dicho en forma matemática la productividad es igual a la producción obtenida dividida por el costo de los insumos y el tiempo que llevó realizarla.

Productividad = producción/costo de (mano de obra + materias primas+ energía). tiempo.

Por lo tanto, ante una misma producción será mayor la productividad si reducimos el costo de los insumos y el tiempo de trabajo. Cómo lo más fácil de reducir es el costo de la mano de obra es a lo que recurren más frecuentemente los capitalistas y que es a lo que apeló Macri: reducir el salario. Mientras que para disminuir el tiempo se puede recurrir a aumentar los ritmos de producción, que es lo que habitualmente hacen los capitalistas, y a modernizar los equipos de producción, medida que no es tan de su agrado porque si bien aumenta la producción y la productividad, tienen que poner en juego más capital -correr más riesgo- y tiende a disminuir la tasa de ganancia del capital invertido. Invertir con riesgo y esta tendencia de la tasa de han hecho, históricamente, que la burguesía industrial argentina sea remisa a invertir en la producción de bienes de capital y tecnología de punta.

Un ejemplo

Pongamos un ejemplo referido a la producción agrícola. El gobierno actual, y también el anterior, se propone llegar en pocos años a una producción de 200 millones de toneladas de granos, objetivo que también podría ser el de un gobierno del pueblo.

Pero esta producción se puede logar en la forma que actualmente se hace, mediante el uso masivo de agro químicos (en su mayoría agro tóxicos) para desmalezar los terrenos y eliminar plagas con un determinado costo de producción. La misma producción se puede lograr reduciendo drásticamente, o eliminando, los agro tóxicos mediante su reemplazo por el manejo integrado de adversidades .Pero este manejo integrado amplía la demanda de mano de obra para realizar medidas de control cultural, y cambiaría el eje de la investigación y desarrollo de tecnologías, aumentando los costos de producción.

En el primer caso tenemos una producción de 200 millones de toneladas y una determinada productividad, una de las más altas del mundo, sino la más alta, que hace muy “competitiva” la producción del campo argentino.

En el segundo caso tenemos la misma producción, pero una menor productividad porque han aumentado los costos de la mano de obra y otros recursos utilizados que no compensan el menor costo de los agrotóxicos.

Pero tenemos varias ventajas que no le interesan a los capitalistas: una mayor ocupación de mano de obra ayudando al objetivo de un gobierno del pueblo de alcanzar la plena ocupación de los trabajadores; y una menor agresión a la naturaleza preservando con ello el medio ambiente para toda la población de las regiones de producción y para todo los habitantes del planeta, y una mayor preservación de la fertilidad de los campos de cultivo. En el mismo sentido podemos afirmar que un lote de vacas bien manejadas, bien alimentadas y en la mayor higiene reduce en varios meses el tiempo muerto de la vaquillona antes de comenzar a producir.

La primera es la solución capitalista, sea con el capi-talismo “humano” de los K o el capitalismo “perverso” de los M. La segunda es la solución de los guevaristas que en nada debe amedrentar al pueblo y a sus trabaja-dores, porque habrá más trabajo, con mejores salarios y mejores condiciones de trabajo.

Las dificultades del Gobierno

El año 2016 se presenta con la entrada de la eco-nomía argentina en recesión, por la combinación de la inflación que pasó de un 25% a rozar el 40% anual; la devaluación que ha superado el 50 % en menos de dos meses; y los tarifazos de la luz y los que se anuncian en el gas y otros servicios; y el alto nivel de la tasa de interés para los préstamos bancarios. Ya hay manifestaciones concretas de la recesión, la demanda de carne en el mes de enero retrocedió un 7,2% con respecto a igual mes del año anterior, y este es el panorama de la mayoría sino de todos los rubros que producen para el mercado interno, por lo que hace tres meses el consumo registra un importante retroceso.

El déficit fiscal de 2015 de entre el 3,8 y el 5 % del PBI, que en sí mismo no es ni bueno ni malo sino que depende para que se contrajo, puede aumentar por la eliminación de retenciones (malo), como el nuevo mínimo de Ganancias para personas físicas (bueno), mientras que la quita parcial de subsidios permitirá mantenerlo en 2016 en los valores del año anterior.  Para cubrirlo están recurriendo a un incorrecto endeudamiento externo.

Más que la lluvia de dólares que prometieron en la campaña es previsible una sequía importante: Las exportaciones a los dos principales socios comerciales vienen complicadas, la economía de Brasil profundiza su crisis, mientras que la de China ha bajado su crecimiento anual a la mitad, continúa la recesión en los países europeos, y Japón sigue estancado. Para mayor dificultadla tasa de interés en EE.UU. sigue en ascenso (recordamos que uno de los principales motivos que permitió la durabilidad del plan de convertibilidad fue la baja tasa de interés en ese país y su suba arrastró a la crisis final del mencionado Plan). Debemos consignar la tendencia descendente de los precios agropecuarios y, para mayor preocupación del Gobierno, los exporta-dores de cereales le respondieron a Macri con el bolsillo: en todo el mes de enero liquidaron lo que se habían comprometido a hacer por semana.

En este panorama, el discurso electoral de la salida del cepo, con su acento puesto en la necesidad del endeuda-miento externo para lo cual “era imprescindible arreglar con los fondos buitres”, dejó al Gobierno en una pésima situación para negociar con estos. Así se llegó al punto que el ofrecimiento que ha realizado supera lo que los buitres le propusieron al anterior gobierno. Como era previsible, los buitres le respondieron elevando las pretensiones, a las que seguramente cederán porque Macri jugó a una sola carta, pagarles en cualquier condición.

Una buena para los ajustadores

En el terreno político el Gobierno ha obtenido algunos importantes éxitos entre los Gobernadores, el diálogo con Moyano, Caló y Barrionuevo, cabezas de las tres CGTs, y la división del bloque del Frente Para la Victoria que le permitirá tener quórum para sesionar y mayoría simple para aprobar sus Decretos de Necesidad y Urgencia, lo que lo anima a llamar a sesiones extraordinaria del Congreso nacional.

En el movimiento obrero

La ola de despidos tanto en el sector estatal como en la esfera privada se condice con este proyecto que ofrece pocas posibilidades de trabajo, en lugar de crear puestos de trabajo los destruye con el sólo argumento de los ñoquis. Los verdaderos ñoquis no son a los que este Gobierno está despidiendo, sino que están echan-do a genuinos trabajadores. Simultáneamente, el duro golpe al salario está amparado en el amplio consenso de “los primeros cien días” de gobierno.

Más allá de que algunos gremios y sus sindicatos opondrán resistencia al ajuste y los despidos, ante la deserción de las principales direcciones sindicales de las tres CGTs, el panorama se presenta complicado para los trabajadores. Para algunos veteranos militantes la situación en algunos aspectos es similar a la de 1966/67. Onganía llegó al gobierno con la notable diferencia de que lo hizo por medio de un golpe militar, -mientras que Macri con la legitimidad que le dan los votos- pero inmediatamente logró un amplio consenso en la población y el apoyo del líder de la oposición, Juan Perón (con su “desensillar hasta que aclare”), y de los dirigentes de las dos ramas del sindicalismo peronista. Esta situación tuvo dos consecuencias. La inmediata provocó un reflujo de las luchas obreras durante el primer año y medio posterior al Golpe y, la segunda, mediata, extendió nacionalmente el embrionario sindicalismo de clase de los años anteriores.

En otro aspecto, la situación actual es muy diferente a la de fines de los 60, basta considerar que el pueblo trabajador viene siendo doblegado desde hace varias décadas -genocidio mediante- con la aplicación de políticas regresivas contra sus intereses; lo cual ha redundado en el desarme moral y material de las masas que, a través de diferentes dispositivos disciplinarios de control social y mecanismos de cooptación, han podido ser alineadas por el capital. La Rebelión popular de 2001 significó un cambio de rumbo que le permitió al pueblo algunos grados de maduración. Uno de ellos es que existen varios destacamentos que organizan alrededor de un millar de militantes que discuten programas socialistas y estrategias de poder. Antes y después de la Rebelión las luchas de los trabajadores desocupados y otros sectores son una muestra que, difícil-mente la hegemonía capitalista sea total. Estos avances no nos impiden ver que para concluir con esta etapa y poder pasar a otra de ascenso en las luchas, no alcanzará con una profundización de políticas neoliberales, aun cuando signifiquen un  deterioro en las condiciones de vida y de trabajo de estos sectores. No expresan, automáticamente, un salto en la conciencia de las masas; más bien éstas, siempre, han sido capitalizadas, tras violentas represiones -como la de Puente Pueyrredón en julio de 2002-, por alguna fracción de la burguesía que aprovecha la situación para desarrollar su propia estrategia, luego de normalizar la situación y garantizar cierto orden social.

La próxima paritaria será una oportunidad para medir objetivamente esta relación de fuerzas. Pero, en la medida de las fuerzas de los que no transan con el proyecto de súper explotación, debemos impulsar la movilización de los trabajadores y el pueblo porque más allá de las reuniones de cúpula, la situación y las conquistas de los trabajadores se resuelven en la calle y con la lucha.

Ante este panorama, para orientar nuestros esfuerzos contra el plan de los gerentes del gran capital nacional y extranjero es necesario auscultar el estado de ánimo de las masas.

El estado de ánimo de las masas

Fue tradición en el PRT intentar precisar lo que estaba pasando por la mente y la conciencia del pueblo trabajador y el conjunto de las masas para establecer las líneas de acción inmediatas. Para hacerlo, además de la lectura de los diarios y revistas, cada militante, cada célula, cada organismo intermedio, hacía un relevamiento de esta situación en su zona de acción y/o influencia y con la sumatoria de todos los informes, la dirección del Partido tenía una aproximación a esa situación. Cuanto más amplia fuese la penetración y construcción entre las masas, mayor posibilidades de acertar teníamos. Ahora partimos de una gran debilidad también en esto último, pero no está mal comenzar a incorporarlo a nuestros hábitos. Forzosa e intuitivamente lo hicimos previo a tratar nuestra posición respecto del balotaje y salió bien. De lo que se trata ahora es hacerlo sistemáticamente.

La tarea política del momento es apreciar y aprender a apreciar el estado de ánimo de nuestro pueblo. No podemos sólo quedarnos con nuestra bronca, con nuestros análisis y las dificultades económicas objetivas que tiene el Gobierno macrista, sus éxitos y fracasos políticos. Es muy importante saber observar cómo la realidad objetiva impacta en la mente y en el corazón de las masas, es decir, intentar precisar su subjetividad. ¿A cuáles aspectos de esa subjetividad debemos prestarle atención en esta coyuntura política?

  1. a) Establecer si se ha debilitado o no la adhesión a Macri entre los sectores populares que lo votaron.
  2. b) En caso de que haya comenzado una desilusión, establecer qué actitud asumen estos sectores.
  3. c) Ver, entre los votantes a Scioli, cómo registran las divisiones dentro del peronismo-kirchnerismo.
  4. d) Qué actitud asumen estos últimos ante el ajuste.
  5. e) Intentar establecer la subjetividad respecto al Gobierno de nuestra influencia, de otros sectores afines y de la que le votó al FIT, y en otros sectores de izquierda y progresista.
  6. f) Registrar la disposición de las masas a la movilización.

Nuestras tareas

Además de las tareas permanentes que venimos desarrollando, y antes de profundizar en el estado de ánimo de las masas, creemos que nuestras tareas son:

Intentar organizar a esa amplia franja de nuestro pueblo que se ha conmovido y movilizado por la irrupción de la derecha. Comienza una nueva etapa de acumulación de fuerzas, y lo decisivo en ella será encontrar las respuestas más justas para enfrentar esta novedosa situación política. Quienes lo logren emergerán de la lucha contra la de-recha como una alternativa para el pueblo.

Profundizar nuestra penetración en los frentes en los que estamos trabajando. Impulsar la lucha contra el ajuste en los lugares que estamos presentes, y estar atentos para apoyar y/o solidarizarnos con aquellos compañeros que salen a la pelea.

Debatir en nuestras filas y entre los sectores del espacio anti capitalista la viabilidad de formar juntas internas o comisiones de base representativas contra el ajuste del Gobierno y la burocracia sindical. Hacer todo esto organizada y planificadamente, para que la bronca no nos impida ser ordenados y metódicos. Pero siempre con el espíritu emprendedor que caracteriza a las juventudes y a la militancia revolucionaria.

Seguir impulsando las tareas del Frente por la Unidad Guevaristas, para que el FUG vaya adquiriendo personalidad y dinámica propia como organización política más allá de las fuerzas que lo integramos. Ampliar el Frente con nuevas incorporaciones, pero sin dejar de apuntar a un frente guevarista mucho más amplio.

En este último sentido es una importantísima tarea trabajar sin descanso para avanzar en una amplia unidad de las corrientes guevaristas, y algunas muy afines, porque entendemos que puede jugar un rol protagónico en el necesario y estratégico frente de liberación nacional y social. Este frente deberá contener a la clase obrera, los pobres de la ciudad y el campo, a la pequeña burguesía rural y urbana, y a la diversidad de movimientos sociales, pueblos originarios, de género, espacios culturales y otros agrupamientos que integran el pueblo trabajador, lo que el PRT llamaba alianza básica y que en la terminología de Gramsci se denomina fuerza social revolucionaria.

Todas estas tareas se verán potenciadas si logramos avanzar firmemente en la construcción de la herramienta estratégica fundamental, el partido revolucionario del pueblo trabajador.

¡Enfrentemos a la derecha  desde una perspectiva socialista!

¡Por la construcción de un partido  revolucionario del pueblo trabajador!

el supermercado del mundo folleto

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